
Un concepto equivocado que se ha difundido ampliamente es que el Yôga relaja. Nada más alejado de la realidad. Las escrituras antiguas (en sánscrito, shástras) siempre mencionan al Yôga asociado con fuerza y energía. Jamás con calma o relajación. La creencia de que esta disciplina antiquísima tiene esa finalidad es bien propia de nuestra época, donde todo es objeto de consumo y debe existir un motivo práctico para hacer cada cosa.Tal vez surja entonces la pregunta: ¿y… para qué sirve el Yôga? Bien, la verdad es que no hay que buscarle una utilidad sino practicarlo por puro placer. Antes que pensar en los beneficios, disfrutarlo. ¿O acaso las personas toman clases de surf porque disminuye sus niveles de estrés? ¿Alguien se propone aprender karate para adelgazar?
Si bien es cierto que la sociedad de consumo exige que muchas cosas sean adaptadas para ganar funcionalidad, es bueno no perder de vista que el Yôga es una filosofía que se transmite como un arte. Y es mejor llegar a él con la misma intención con la que iniciamos cualquier deporte o disciplina artística: únicamente por placer.
Cómo empezó la confusiónAunque el Yôga no es relax, cuenta entre sus técnicas con una que entrena la descontracción. Su nombre sánscrito es yôganidrá. En el contexto de la práctica de SwáSthya Yôga, en esta fase se asimilan los efectos de todas las otras. Y como suele ser muy efectiva y proporciona en pocos minutos un descanso similar al que producen varias horas de sueño profundo, no sería raro pensar que algunas personas hayan asociado erróneamente ese estado de bienestar con el objetivo general de la práctica.
Vale la pena reforzar el concepto de que el Yôga tiene el propósito de expandir la conciencia hasta alcanzar un estado específico llamado samádhi (Yôga es cualquier metodología estrictamente práctica que conduzca al samádhi, según DeRose).
Las técnicasHace cinco milenios que el Yôga se enseña por transmisión oral. Es por eso que, si bien las lecturas son importantes, siempre es mejor aprender con un instructor bien capacitado, que pueda ayudarnos a avanzar según nuestro propio ritmo.
Como también es importante encontrar el método que más se adapte a cada persona, si tiene ganas de iniciarse en esta disciplina tómese el tiempo que necesite para identificarse con una modalidad. Mientras tanto, aprenda a descansar mejor siguiendo estas indicaciones:
1. Acuéstese en un lugar cómodo, boca arriba (puede ser en el piso, sobre una frazada o colchoneta. Recomiendo especialmente la goma EVA de 10 o más mm. de espesor). Evite interrupciones durante los próximos cinco minutos.
2. Encuentre una posición confortable y no se mueva más. Respire de manera nasal, profunda y silenciosa. Predispóngase a permanecer despierto y lúcido todo el tiempo.
3. Visualice una sutil niebla blanca que envuelve sus pies, pasa a través de la piel para alcanzar el interior del organismo, y lo descontrae. Imagine el contacto de esa niebla con los músculos y nervios superficiales y profundos, con los tendones, las articulaciones y los huesos. Mentalice que sus pies han quedado envueltos en esa nube que lo ayuda a descansar.
4. Ahora, visualice que la descontracción se expande en forma ascendente, abarcando las piernas, la cadera, la espalda, el tórax, los hombros y brazos, el cuello, la lengua y los labios, los ojos, la frente y el cuero cabelludo, como si todo el cuerpo se hubiese sumergido en la nube blanca. Recuerde no dormirse.
5. Durante un par de minutos, entréguese a este descanso profundo, tratando de aquietar también los pensamientos y las emociones. Luego, prepárese para retornar.
6. El regreso será gradual y efectivo, activando los sentidos uno a uno, hasta sentirse pleno de vitalidad y energía, con mayor disposición para llevar a cabo sus actividades cotidianas.
Cuando se realiza diariamente, esta técnica, sumada a los respiratorios (pránáyáma), los ásanas y otros ejercicios, proporciona un importante incremento en la vitalidad del practicante.
Por último, le dejo una invitación: si está interesado en conocer más sobre el Yôga Antiguo y su filosofía, visite www.yogaantiguo.wordpress.com
Bibliografía consultada: DeRose Yôga Avanzado, SwáSthya Yôga Shástra Anahí Flores. Relax, permanezca lúcido y despierto.
Por la Instructora Natalia Sanmartín Gil.
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